¿Qué Enfermedades Neurodegenerativas atiende nuestra Asociación?

 

 

ESCLEROSIS MÚLTIPLE

 

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta al cerebro y a la médula espinal. Las fibras nerviosas (los axones) de la médula espinal se encuentran recubiertos por una vaina aislante llamada mielina, que permite que la información que transcurre a través de ellos (sensitiva, sensorial, motora) llegue sin interferencias al órgano efector. En la Esclerosis Múltiple, se pierde mielina porque es el blanco principal del ataque inmuno-mediado. Es así como el axón queda descubierto en ciertos sectores y la transmisión del estimulo nervioso se realiza con dificultad (interferencias) traduciéndose clínicamente en la aparición de un déficit neurológico. Según las fibras que resulten afectadas, el déficit será visual, motor, sensitivo, cerebeloso, etc.

 

Los síntomas de esta enfermedad son muy variados, depende como ya hemos dicho, de las áreas del sistema nervioso central lesionada. Además, los síntomas no solamente varían entre diferentes personas sino también en una misma persona y según el momento. También pueden variar en gravedad y duración: Debilidad muscular o falta de fuerza; Hormigueo, poca coordinación; Fatiga; Trastornos del equilibrio; Alteraciones visuales; Temblor;  Espasticidad o rigidez muscular; Trastornos del habla; Trastornos intestinales o urinarios; Deambulación inestable; Trastornos de la función sexual; Sensibilidad al calor; Problemas de memoria y concentración.

 

La Esclerosis Múltiple se diagnostica con los siguientes procedimientos: una historia clínica de síntomas neurológicos; análisis de sangre y del líquido cefalorraquídeo; una resonancia magnética; y unos potenciales evocados.

 

 

PARKINSON

 

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad que afecta al sistema nervioso en el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos. Es un proceso crónico que pertenece a un grupo de trastornos que tiene su origen en la degeneración y muerte progresiva de unas neuronas, las dopaminérgicas, cuyo neurotransmisor primario es la dopamina y que cumplen funciones en el sistema nervioso central.

 

Los síntomas de la enfermedad se manifiestan una vez se produce una importante pérdida de las neuronas encargadas de controlar y coordinar los movimientos y el tono muscular. Esta pérdida neuronal se localiza en la zona de unión entre el cerebro y la médula espinal, el tronco del encéfalo, particularmente en aquellas neuronas que se hallan en un núcleo llamado sustancia negra y más concretamente, en una porción de este núcleo se denomina la parte compacta. La sustancia negra recibe este nombre debido a que algunas neuronas de este núcleo se encargan de producir un pigmento que se llama melanina y que le confiere una coloración oscura.

 

En la enfermedad de Parkinson se pierden dichas neuronas, por lo cual el núcleo palidece. A medida que las neuronas pigmentadas de la sustancia negra desaparecen, se deja de producir una sustancia llamada dopamina. La dopamina es un aminoácido que, en el cerebro, actúa como neurotransmisor, es decir, que es capaz de transportar información desde un grupo de neuronas a otro a través de mecanismos químicos y eléctricos. La dopamina se encarga de transmitir información desde la sustancia negra a otras zonas de cerebro que forman entre sí un circuito de conexiones. Como consecuencia de la degeneración de la sustancia negra disminuyen los niveles de dopamina,  apareciendo los trastornos característicos de la enfermedad.

 

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson son: temblor, rigidez, bradicinesia, inestabilidad, depresión, atragantamiento, babeo, problemas urinarios, estreñimiento, trastorno del sueño, pérdida de expresividad en el rostro, acinesia.

 

 

ICTUS

 

El ictus es un trastorno brusco de la circulación cerebral, que altera la función de una determinada región del cerebro. Son trastornos que tienen en común su presentación brusca, que suelen afectar a personas ya mayores, aunque también pueden producirse en jóvenes, y que frecuentemente son la consecuencia final de la confluencia de una serie de circunstancias personales, ambientales, sociales, etc, a las que denominamos factores de riesgo.

 

El ictus, por lo tanto, puede producirse tanto por una disminución importante del flujo sanguíneo que recibe una parte de nuestro cerebro como por la hemorragia originada por la rotura de un vaso cerebral. En el primer caso hablamos de ictus isquémicos; son los más frecuentes (hasta el 85% del total) y su consecuencia final es el infarto cerebral: situación irreversible que lleva a la muerte a las células cerebrales afectadas por la falta de aporte de oxígeno y nutrientes transportados por la sangre. En el segundo caso nos referimos a ictus hemorrágicos; son menos frecuentes, pero su mortalidad es considerablemente mayor. Como contrapartida, los supervivientes de un ictus hemorrágico suelen presentar, a medio plazo, secuelas menos graves.

 

En función del área del cerebro afectada pueden producirse muchos síntomas diferentes. Adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo, Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender, repentina dificultad para andar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación, problemas repentinos para ver en uno o los dos ojos, dolor de cabeza repentino sin que se conozca la causa. Cuando el ictus afecta a la región izquierda del cerebro, la parte afectada será la derecha del cuerpo (y la izquierda de la cara) y se podrán dar alguno o todos los síntomas siguientes: parálisis del lado derecho del cuerpo, problemas del habla o del lenguaje, estilo de comportamiento cauto, enlentecido,  pérdida de memoria. Si por el contrario, la parte afectada es la región derecha del cerebro, será la parte izquierda del cuerpo la que tendrá problemas: parálisis del lado izquierdo del cuerpo, , problemas en la visión, comportamiento inquisitivo, acelerado, pérdida de memoria.

 

 

ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA (E.L.A)

 

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neuromuscular en la que las motoneuronas, que controlan el movimiento de la musculatura voluntaria, gradualmente disminuyen su funcionamiento y mueren, provocando debilidad y atrofia muscular.

 

La causa del ELA es desconocida aunque cada vez se tiene más conocimiento sobre ella. Afecta a adultos, sobre todo, entre 40 y 70 años, aunque también hay casos en personas más jóvenes. La proporción de hombres es mayor que mujeres, siendo los afectados de un tres contra uno. Tiene una progresión irregular, afectando de manera diferente a cada parte del cuerpo. A veces, la progresión es muy lenta, desarrollándose a lo largo de los años y con periodos de estabilidad.

 

La ELA suele avanzar hacia una parálisis completa. Aunque a diferencia de otras enfermedades neurológicas, en el caso de la ELA no se presentan trastornos de la sensibilidad, afectación de esfínteres, ni pérdida de la capacidad intelectual o de la función sexual. La enfermedad tampoco afecta a los músculos de los ojos, por lo que se conserva hasta el final la capacidad para realizar movimientos oculares. 

 

 

TEMBLORES ESENCIALES

 

El temblor esencial (TE) es un trastorno del movimiento que normalmente afecta a las manos, pero también puede afectar a la cabeza, voz y piernas. No es una enfermedad muy peligrosa, pero puede ser una afección que cambie la vida. Las personas con temblor esencial pierden la habilidad de realizar tareas simples como conducir o trabajar.

 

Entre más de 20 tipos diferentes de temblor, el temblor esencial es el más común. Hasta una de cada 20 personas de más de 40 años y una de cada cinco personas de más de 65 años pueden sufrir temblor esencial. Aunque la media de edad del brote de temblor esencial es 40 años, puede aparecer inicialmente a cualquier edad entre la niñez y la vejez.

 

El síntoma se caracteriza por una agitación rítmica que ocurre durante el movimiento voluntario o al mantener una posición contra la gravedad. El temblor esencial a menudo se diagnostica de forma errónea como enfermedad de Parkinson.

 

 

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